Sobre la misma existencia de la educación pública
A medida que la civilización
avanzaba, y desde hace cientos de años, la información
y el conocimiento han adquirido un valor muy importante. Pero muy
pocas personas tenían acceso a ese conocimiento hasta que se
inventó la forma de replicarlo de forma más o menos
fiable, rápida y con costes razonables. Con el invento de la
imprenta se inicia el crecimiento de una industria muy importante: la
industria [de distribución] de la información.
Distribuir información
significaba la fabricación y posterior distribución de
elementos físicos. Eso costaba y sigue costando dinero, por lo
que la existencia de dicha industria dependía de que los
empresarios recuperen ese dinero y además obtengan ganancias.
Dado que dicha industria, la del libro, tenía un valor
estratégico reconocido, los estados la protegieron
brindándoles monopolios temporales (de pocos años, no
llegaba a 20 en la mayoría de los casos) de las obras que
publicaban.
Aunque la industria de la información
ha ayudado muchísimo a la divulgación y popularización
del conocimiento humano, también ha generado efectos
colaterales negativos: un mercado altamente discriminatorio.
Sólo podían acceder a la información, y por
supuesto al conocimiento humano, aquellos que tenían dinero
para pagarla.
A medida que las civilizaciones se
hacían más sofisticadas, especialmente después
de la edad media, el acceso al conocimiento se hizo imprescindible, y
la discriminación del propio mercado se hizo insostenible.
Cuando los estados se hicieron más ricos, sobre todo las
democracias, se intentó subsanar esa discriminación
en el acceso al conocimiento. Así nacieron, entre otras
cosas, las bibliotecas y la educación pública.
En otras palabras, la educación
pública ha surgido como la forma de favorecer la copia y
divulgación del ya vasto conocimiento humano, evitando así
las discriminaciones propias de una industria cuyos productos era la
información, pero con un coste marginal muy elevado al ser
copiada y transmitida en objetos físicos.
La ciencia moderna y el cuerpo de conocimiento
Paralelamente al establecimiento de
la educación pública allí por el siglo 16 y 17,
y quizás no por pura casualidad, nace la ciencia moderna,
principalmente gracias al trabajo de Copérnico, a la
definición del “método científico”
de Galileo Galilei, Francis Bacon, Renato Descartes (“El
discurso del método”: cogito, ergo sum), Pascal y
por supuesto Newton, del que cabe resaltar una de las frases que
definen a la ciencia moderna:
If I have seen
further it is by standing on the shoulders of giants.[*]
[*] Probablemente de una frase de
Bernard de Chartres:
We, like
dwarfs on the shoulders of giants, can see more and farther, not
because we are keener and taller, but because of the greatness by
which we are carried and exalted.
Aunque hay algunos desacuerdos entre
los filósofos de la ciencia sobre cómo definir la
ciencia contemporánea (particularmente de Kuhn y Feyerabend),
hay una serie de criterios que han sido fundamentales y que se han
definido como imprescindibles en la ciencia contemporánea:
Publicación,
también conocida como revisión de pares. Todo
científico, sobre todos aquellos financiados por los estados,
están sometidos al examen de sus colegas, expertos en el
mismo campo, no sólo como un método de los editores
para seleccionar los manuscritos que serán publicados, sino
también para asegurar que los autores cumplen con los
estándares de su disciplina. (La publicación y los
recursos -la financiación- están considerados como las
restricciones fundamentales de la ciencia).
Pensamiento crítico
o escepticismo científico: es una posición
práctica, o epistemiológica, en la cuál no se
acepta la veracidad de una tesis a menos que pueda ser
científicamente verificada. Es la aplicación de la
razón a cualquiera y a todas las ideas, no se admiten vacas
sagradas.
Aunque la publicación y el
espíritu crítico son conceptos fundamentales cuando se
intenta explicar la ciencia, parece que deben ser totalmente
relegados y olvidados cuando se habla de ciencia informática.
La especie humana lleva siglos
avanzando poco a poco y construyendo incrementalmente un cuerpo de
conocimiento gigantesco. Desde las herramientas básicas para
preparar alimentos, pasando por la rueda, hasta todos los
conocimientos de física, electrónica, campos
magnéticos, partículas subatómicas, ondas,
visión humana, óptica... etc. etc. etc. para que ahora
lleguen unas enormes multinacionales que han desarrollado una piel
muy fina de conocimiento sobre esa enorme pirámide y nos digan
“la compresión de imágenes, o de audio, es
secreto, sólo nuestro y ni siquiera podéis mirar como
se hace”. Como si eso lo hubiesen podido lograr sólos,
sin el aporte de millones y millones de meses hombre (y capital
público) invertidos.
Muchos nos preguntamos cómo es
posible que la misma comunidad a la que se le arrebata el derecho a
acceder a su conocimiento, esté de acuerdo con esa apropiación
y uso unilateral del mismo.
Los profesores de informática
Y como si eso fuese poco, muchos de
nosotros profesores de universidad y científicos, lo
aceptamos no sólo como normal, sino como beneficioso. Sin
cuestionarnos siquiera si está contra todos los principios que
nos han enseñado y hemos aplicado para ejercer cada día
la docencia, hacer nuestras tesis doctorales y carreras como
científicos aprendiendo de los trabajo y conocimientos,
publicados, de los demás.
Nuestros antepasados nos han enseñado
casi desde la cuna que compartir es bueno, que la solidaridad es el
principio que sostiene a las sociedades (este principio está
presente en todas las religiones), que en la escuela se va para
aprender, que los maestros están allí para educarnos,
transmitirnos conocimiento. Toda nuestra vida nos hemos pasado
copiando y absorbiendo información.
Cuando hemos entrado a trabajar a la
universidad, además, no sólo comenzaron a pagarnos para
que seamos “copiadores” de información y
científicos, sino para que sepamos transmitir a nuestros
alumnos esos mismos valores éticos: el conocimiento debe estar
al alcance de todos, hay que compartirlo, juzgarlo, evaluarlo,
ponerlo en duda continuamente para así poder mejorarlo.
Los profesores de informática,
que además nos llamamos científicos y tenemos títulos
(Doctor) que nos acreditan esa capacidad debemos rebelarnos de la
situación actual. No solamente porque la ciencia funciona de
otra forma, sino porque estamos obligados moralmente a respetar y
transmitir los mismos valores que nos han permitido llegar a ser
profesores de universidad y científicos, pagados con los
impuestos de toda la sociedad para que formemos a los futuros
científicos y profesionales.
La coherencia y ética de un profesor de informática
¿Es coherente defender o estar
de acuerdo con los principios anteriores y al mismo tiempo estar de
acuerdo en que el conocimiento depositado en los sistemas
informáticos que usamos para docencia sean secretos y
propiedad de unas pocas empresas?
¿Es coherente que nos paguen
para que copiemos información y al mismo tiempo defendamos el
secreto de los sistemas básicos que no sólo hacen
funcionar hasta nuestras lavadoras, sino que son esenciales para la
docencia que impartimos a miles y miles de jóvenes?
¿Sería coherente
escribir sobre la publicación y revisión de pares de la
ciencia usando un programa que no sabemos cómo es?
¿Es coherente hablar de
espíritu crítico cuando no se tiene acceso a la mínima
información que hace funcionar a nuestros ordenadores y que
además son el depositario de todo el conocimiento de nuestra
ciencia?
¿Es coherente tratar de
transmitir el espíritu de cooperación y solidaridad al
mismo tiempo que lo negamos al hacer ilegal la copia de programas que
son justamente la base del cuerpo de conocimiento de nuestro campo?
Además, ¿estamos
seguros que queremos saltarnos todos nuestros principios y al mismo
tiempo pagar y exportar divisas para tener y ofrecer a miles de
jóvenes ese raro privilegio?
En realidad estoy haciendo más
preguntas en vez de dar respuestas, pero es que a veces las preguntas
son más explícitas que las respuestas...
Las preguntas a la respuesta fácil
Seguramente muchos estén
pensando “pero este tío delira, el mercado es el que
es, lo que domina es Microsoft, hay que ser realistas”.
Stop! ¡Alto! Un moment!
Pregunta 1: ¿Cuántos
profesores que pensáis lo anterior defendéis la
importancia de la diversidad en todos los ámbitos? (por
ejemplo en la lengua...) ¿O desde cuando un docente o
investigador defiende la monocultura?, sobre todo cuando esa
“cultura” son en realidad ejecutables que deciden qué
harán los ordenadores de cientos de millones de usuarios.
Pregunta 2: Si la importancia
de la diversidad no os convence, ¿quién ha dicho que la
universidad es una academia profesional que forma a expertos en
sistemas privativos, cerrados y secretos, de una empresa extranjera
condenada por abusos monopolísticos a ambos lados del océano?
¿Por qué nosotros, pagados con fondos públicos,
debemos defender la supervivencia de unas pocas empresas foráneas
que no necesitan más abogados y lobistas gratis? ¿Por
la innovación? ¿Cuál? ¿No se supone que
nosotros, los “científicos”, deberíamos ser
el eje fundamental de la innovación y no unas pocas empresas
que defienden al secretismo y la discriminación como la única
forma de obtener ganancias?
Pregunta 3: Si aún
creéis que el sistema actual en realidad es beneficioso para
la economía o cultura de la región, ¿podéis
enumerar un par de invenciones o desarrollos tecnológicos
informáticos fundamentales que se hayan generado aquí,
en vuestra ciudad? ¿no hay una diferencia enorme entre lo que
se hace en software en Finlandia o Suecia con lo que se hace en
Balears, cuando la diferencia en número de habitantes es
relativamente pequeña? ¿No será que enfocan la
formación informática de otra forma distinta a la
nuestra o que quizás vivan en otro tipo de ambiente
“universitario”?
Pregunta 4: ¿No será
que la propia universidad es parcialmente responsable del monopolio
de unas pocas empresas en toda una industria tan importante? ¿No
será la hora a arriesgar y trabajar seriamente para cambiar
radicalmente la situación? ¿No será que en
realidad sólo nos queda mejorar?
Pregunta 5: ¿No pasará
que al aceptar “la realidad es así” llevamos un
par de décadas transmitiendo el mensaje equivocado a los
alumnos? ¿Estamos seguro que hemos contribuido a
mejorar la profesión informática en los últimos
20 años? ¿Viven mejor ahora los informáticos
que hace veinticinco años cuando el mercado de software
privativo casi no existía? ¿Estamos seguros que era
ésto es lo que queríamos?
Pregunta 6: No será en
realidad que el software libre nos permitirá vivir, enseñar
e investigar sin tener que caer en contradicciones éticas y
morales tan importantes que hasta nos impiden reconocerlas?
Las respuestas cortas y prácticas para impacientes de
comité
Aunque en realidad estas reflexiones me plantean más
preguntas que respuestas concretas, intentaré ahora resumir en
diez puntos concretos las razones que considero fundamentales (por lo
menos ahora mismo, a las 5:50 de la mañana del 28 de mayo de
2004 :-) y lo menos subjetivas posibles para optar por usar software
libre en las aulas informáticas.
Respuesta 1: Si las prácticas
de un alumno pueden ser desarrolladas completamente en un sistema
libre, no hay excusa para seguir usando sistemas privativos que no
respetan “estándares de derecho”. No tiene sentido
enseñar el Win32 (un API o llamadas de sistemas propietario y
próximo a desaparecer) cuando se puede enseñar y hacer
lo mismo con POSIX y librerías GTK/Gnome o Qt/KDE.
Respuesta 2: Si determinadas
prácticas se pueden realizar perfectamente con software libre,
no tiene sentido gastar dinero en licencias para comprar software
privativo, que además no podemos entregar a los alumnos para
que se lleven a su casa y puedan hacer allí lo mismo que hacen
en los laboratorios.
Respuesta 3: Si los informes,
presentaciones y hojas de cálculo se pueden hacer
perfectamente con OpenOffice.org, no tiene sentido gastar dinero en
licencias de MS Office. Y tiene mucho menos sentido enseñar a
usar “el Word” o “el Powerpoint” cuando se
debe enseñar “procesamiento de textos” o “programa
de presentaciones”.
Respuesta 4: Por las mismas
razones que el punto anterior, no tiene sentido pedir a los alumnos
que entreguen prácticas o informes o formato Word o el
pseudoestándar (que no lo es) RTF cuando podemos usar un
formato del OOo, que además seguramente será parte del
estándar OASIS y sus formatos ya son compatibles entre las
diversas suites ofimáticas del software libre (por supuesto
que el MS Office no asegura compatibilidad con ninguno de los otros).
Respuesta 5: Si se pueden
enseñar lenguajes de programación que son “estándares
de derecho”, controlados por comités
científicos-técnicos internacionales de prestigio, no
tiene sentido perder horas y horas enseñando lenguajes de
programación que están definidos y controlados por una
empresa, por ejemplo Visual Basic (y similares como .NET) o el mismo
Java. Existen alternativas comparables estándares, y mejores
en muchos casos.
Respuesta 6: El software libre
actual cubre casi la totalidad de todas las necesidades de software
para la formación de informáticos.
Respuesta 7: Si todas las
universidades que llevan años gastando licencias y personal de
mantenimiento para software privativo hubiesen dedicado parte de ese
dinero a salarios y becas para desarrollo, el software libre
actualmente llenaría muchos más nichos y necesidades
que están sin cubrir, además de haber formado
profesionales con mucha experiencia durante el camino (como lo está
haciendo la universidad UNIVATES, de Brasil) . Si queremos cubrir
las necesidades no cubiertas, la solución es empezar a usar el
software libre ya, para así poder ahorrar dinero y desarrollar
las cosas que hagan falta, que a la vez nos permitirán ahorrar
mas dinero y así poder desarrollar...
Respuesta 8: En informática,
y sin duda alguna, el repositorio más completo de todo el
conocimiento es el código fuente de los programas. Los
únicos programas que nos garantizan que podemos estudiarlo,
criticarlo, cambiarlo, mejorarlo ahora y por el resto de la historia
es el software libre. Todo lo demás seguramente es efímero
y excluyente.
Respuesta 9: Aunque alguna
empresa de software privativo ofrezca regalarlo a la universidad, la
pregunta que hay que hacer inmediatamente es: ¿también
para todos los profesores y alumnos? ¿aseguras que será
gratis ahora y en el futuro? ¿aunque los alumnos dejen de ser
alumnos y lo empiecen a usar para su trabajo?.
Respuesta 10: Es falso que
“todo el mercado sea Windows”, en Balears, por ejemplo,
el 77% de los servidores web son Apache, es decir software libre.
Gran parte de los mejores informáticos que formamos están
desarrollando en esos servidores, y quizás cobrando un poco
mejor, ya que no obligan a gastos de licencias a sus empresas. Todos
los estudios
revelan que el software libre está ganando mercado
rápidamente, así que si en realidad se desea formar a
los profesionales del futuro, se debería apostar claramente
por el software libre. A menos que estemos interesados en que toda la
programación se haga sólo en países asiáticos
pagando salarios muchos más bajos, como las zapatillas Made
in Taiwan.
Lo realmente difícil
En realidad lo que veo muy difícil,
sino imposible, es encontrar una justificación adecuada y
coherente a la necesidad de usar sistemas y programas privativos en
las universidades. No creo que deba ser nuestra preocupación
que unos pocos millonarios, los más ricos del planeta, puedan
seguir incrementando su fortunas. O que unas pocas empresas puedan
seguir manteniendo su mercado monopolísticos (en el sentido de
que no hay libertad de contratar servicios de mantenimiento con otras
empresas).
¿O es que debemos preocuparnos
de que la vieja y potente industria de los alquimistas, adivinos y
brujos pueda seguir existiendo a pesar de la ciencia?
Como diría un catedrático
colega:
Los fabricantes de velas
jamás hubiesen inventado las bombillas.
Pues eso. Tampoco nos hemos
preocupado en la universidad de evitar el “monopolio” de
las bombillas eléctricas. Por suerte.
Ya lo dijo Dijkstra, los
informáticos deberíamos estar profundamente
avergonzados por la baja calidad del software que se ha producido en
los últimos años. No hagamos ahora como aquél
que ha perdido un billete en la oscuridad y, por comodidad, en vez de
buscarlo donde se ha caído, lo busca por donde hay luz.
How do we tell truths
that might hurt? Edsger W. Dijkstra
Por supuesto, si queréis algo
mucho más convincente, os recomiendo escuchar la
conferencia de Pedro Reina en el Camp.os.Linux,
no os arrepentiréis, y quedaréis mucho más
convencidos :-).
Opiniones (muchas) y debate (largo) en la siguiente página... |